Primera mención de la ciudad de VALENTIA (TITO LIVIO)

IVNIVS BRVTVS COS. IN HISPANIA IIS QVI SVB VIRIATHO MILITAVERANT AGROS ET OPPIDVM DEDIT, QVOD VOCATVM EST VALENTIA





La Saga de los Antonio de Valentia

Bienvenid@s a la antigua Hispania romana...

Querid@ amig@, te invito a un viaje muy especial, una ventana que te permitirá ver nuestro pasado y conocer las costumbres y vidas de nuestros ancestros, tan sólo dos mil cien años atrás, cuando esa bella dama llamada València nacía en la isla fluvial del curso bajo del Turivs de la mano de las palas, el sudor y la ilusión de poco más de dos mil veteranos licenciados de las legendarias legiones de Roma.

VALENTIA, DEVOTIO y PRINCEPS contienen entre sus páginas muchos de los momentos más apasionantes y dramáticos que vivió la joven Perla del Turia desde sus primeros años de vida allá por el siglo I a.C. hasta la gran persecución de principios del siglo IV d.C.


En VALENTIA conocerás a dos hombres atrevidos y extraordinarios, Quinto Sertorio y Pompeyo el Grande, ambos decididos a dirimir sus irreconciliables diferencias en tierras valencianas inmersos en la cruenta Guerra Civil que sacudió a la vieja República.

En DEVOTIO podrás leer dos historias paralelas: la primera de ellas la protagoniza un peligroso triángulo formado por Publio Daciano, el gobernador de la Tarraconense, Eutiquio de Osca, un diácono indomable, y Tito Antonio, un magistrado veterano que se ve atrapado en medio de la gran persecución de los cristianos. La segunda historia nos lleva 20 años después de VALENTIA, cuando el único hijo de Cayo Antonio, Lucio, decide lavar el honor familiar yendo a luchar contra un usurpador que pretende dominar la República: Cayo Julio César.


En PRINCEPS Lucio Naso seguirá a uno de los grandes hombres que protagonizaron el fin de la república, Sexto Pompeyo, conociendo en paralelo las carreras desaforadas hacia el poder de Marco Antonio y Gayo Octavio Turino, quien con el tiempo y astucia acabaría siendo conocido como Augusto, el princeps...

Si siempre has querido saber más sobre la Historia antigua de València, si no te has conformado con la poca y dispersa información que hay sobre ella y crees que hay muchas más cosas interesantes y curiosas que saber de nuestros orígenes esperando a ser descubiertas, acertarás leyendo las epopeyas de Cayo Antonio Naso y su hijo Lucio, ciudadanos de VALENTIA.

PLVRIMAM SALVTEM OMNIBVS!


Gabriel Castelló

El Puig (València)

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lunes, 2 de diciembre de 2013

Lentejas ilercavonas


Lentejas ilercavonas


 Las lentejas siempre formaron parte de la gastronomía mediterránea en las clases proletarias y rurales, pues la alimentación básica de la plebe romana se basaba en el puls (una especie de gachas de trigo o avena) o las legumbres cocinadas con verduras de temporada. La carne y las chacinas eran elementos esporádicos, más para días festivos que para la dieta diaria. Las lentenjas (lens culinaris) aparecen en los tratados culinarios de la antigua Roma (Marco Gavio Apicio incluye unas lentejas con acanto en su De Re Coquinaria) Apreciadas más en Roma que en Egipto y el Creciente Fértil, de donde es esta planta originaria, su consumo tuvo que ser elevado, pues se sabe que la enorme corbita que llevó a la Urbe un obelisco en tiempos de Calígula también transportaba en su panza 840 toneladas de lentejas.

Una cocina a la romana

 Este guiso de hoy se inspira en la forma en que Apicio preparaba sus lentejas y podría haber sido elaborado por cualquier familia pudiente o modesta. Lo de ilercavonas (así se conocía a los iberos que vivían entre el Ebro y los edetanos) es un tributo a las tierras altas entre Castellón y Teruel, juntando legumbres y chacinas del frío interior con verduras de la costa.


Lentejas ilercavonas
-LENTES ILERCAVONAS -
 
 
- para cuatro triclinios -
 
 
¿Qué ingredientes necesito?
 
  • 400 gramos de lentejas
  • Una cebolla blanca
  • Un puerro grande
  • Cuatro dientes de ajo
  • Laurel
  • Hojas de Menta (hierbabuena en su defecto)
  • Hojas de Coriandro
  • 100 gramos de jamón en pequeños tacos
  • Comino
  • Pimienta blanca molida
  • Vinagre balsámico
  • Aceite de oliva
  • Salsa de soja
  • Salsa Thai

¿Cómo las preparo?
 

 En una olla de barro pon a calentar aceite. Pica los cuatro dientes de ajo y échalos al aceite caliente. Cuando comiencen a cambiar de color, añade la cebolla y el puerro picados, un chorrito de soja y de salsa Thai (garum), el laurel troceado, la pimienta blanca y las hojas de menta secas y muévelo todo con brío para que nada se queme. Añade el jamón en pequeños tacos y mézclalo todo bien antes de echar el agua caliente y las lentejas (lávalas bien antes de echarlas a la olla)

 Cuando empiece a hervir añade una pizca de comino, un chorrito de vinagre balsámico y las hojas de coriandro picadas y déjalo cocerse a fuego lento durante una hora y media. Si durante el proceso baja el nivel, añade agua hirviendo antes de que se queme la base y ahúme todo el guiso.

 
¿Con qué las acompaño?
 

 Un tinto fuerte para este plato de otoño e invierno siempre es buen compañero de viaje. Un Primum 100% bobal o un Marmitón de la D.O Utiel-Requena, o un Barranc de L'Infern de la D.O Castellón, tienen el cuerpo y aroma ideal.


FRVI PRANDIVM!
 
***






miércoles, 13 de noviembre de 2013

Cauponata siciliana



CAUPONATA SICILIANA


 Hoy voy a mostraros una entrada a día de hoy tan popular en la oferta gastronómica siciliana como el "esgarraet" lo es en la valenciana. Se trata de la cauponata, un guiso muy sabroso emparentado con la moussaka griega que sirve de aperitivo y compañía para los magníficos pescados que pueden tomarse en todas las riberas del Mare Internum, en especial la apreciada lampuga que tanto abunda en aguas sículas. La caupona era una especie de fonda o moderna taberna en la que se servían bebidas y comidas rápidas. Algunas disponían de habitaciones baratas en su piso superior y degeneraron en una suerte de burdeles para gente de paso.


Un servidor en una caupona de Herculano

 El caso es que la etimología nos da una pista del origen de este guiso, algo que podías tener preparado y tibio para acompañar una buena copa de vino. La base de este plato la componen el apio o hinojo, las alcaparras, las aceitunas y, sobre todo lo demás, las berenjenas. Cultivadas en la India desde hace 4.000 años y habituales en terrenos soleados, entraron en el mundo mediterráneo a través de los persas. Plinio el Viejo y Celso ya hablan de ellas y sus propiedades en sus respectivos Historia Naturalis y De Re Medica.





CAUPONATA SICILIANA
-CAUPONATA SICILIANA-
 
- Para cuatro triclinios -

 
¿Qué ingredientes necesito?

  • Dos berenjenas negras grandes
  • Cuatro tallos de apio o un bulbo de hinojo
  • Cuatro dientes de ajo
  • Aceitunas negras deshuesadas
  • Alcaparras
  • Dos cebollas moradas
  • Piñones
  • Orégano
  • Hojas de cilantro
  • Pimienta blanca
  • Salsa Thai
  • Vinagre balsámico de Módena
  • Aceite de oliva virgen extra

¿Cómo lo preparo?


 Corta las berenjenas sin pelar en tacos no demasiado grandes, ni muy pequeños, pues la pulpa de berenjena absorbe el aceite caliente con mucha facilidad. En una sartén honda o wok pon aceite a calentar a fuego bravo. Pica las cebollas y el ajo y corta el apio o hinojo y las aceitunas negras en lonchas. Cuando el aceite esté caliente echa el ajo y la cebolla primero y muévelo hasta que comience a dorarse, entonces echa las alacaparras, los piñones, el apio o hinojo y las aceitunas y sigue moviéndolo todo unos minutos. Cuando la base haya tomado color, echa la berenjena y espolvorea con el orégano. Remueve bien la mezcla y añade un chorro de vinagre balsámico, la pimienta, una pizca de garum (salsa Thai) y las hojas de cilantro picadas.

 Déjalo hacerse a fuego lento durante veinte minutos, removiendo de cuando en cuando para que la mezcla quede uniforme. Este guiso se come templado o frío, al gusto de cada paladar. Una buena opción para servir esta suculenta entrada es presentarla sobre una base de hojaldre en forma de coca, como hacía el célebre dueño de una caupona del Mercado de Trajano de Roma (quizá el precursor de la pizza) Horneas una lámina de masa quebrada hasta que crece, la sacas, colocas la Cauponata encima y la horneas de nuevo durante cinco o diez minutos.


¿Con qué la acompaño?
 

 Siendo originaria de donde es, un buen Nero D'Avola tinto o un blanco afrutado del Etna son la mejor compañía. En su defecto, un El Vern de Heretat de Taverners de la D.O. Valencia o un Casta Diva blanco de Xabea, D.O. Alicante, serían perfectos.


FRVI PRANDIVM!
 
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martes, 1 de octubre de 2013

Anguilas a la Sucronense



Anguilas a la sucronense

 El "all i pebre" (ajo y pimentón en valenciano) es uno de los guisos más ancestrales de la gastronomía valenciana cuyo orígen se hunde en la noche de los tiempos, cuando los pescadores del Palum Nacarensis (el Lago de Nácar) también llamado de forma poética Amoenum Stagnum (el plácido estanque) es decir, L'Albufera de València, podían subsistir solo con la captura de estos peces que abarrotaban las riberas del lago. Animal de marjal, hábitat natural de la costa valenciana antes de esta absurda destrucción del litoral a base de urbanizaciones y barreras artificiales, la anguila era reconocida en las mejores mesas de Roma como un gran manjar.



Mosaico de la vida marina, Museo Arqueológico Nazionale di Napoli

 Aquí os dejo mi adaptación de este plato tradicional evitando utilizar productos venidos del Nuevo Mundo (en este caso las patatas, el pimentón y las guindillas, pues toda la familia capsicum viene de las Américas)



Anguila en un mosaico romano de Palencia


Anguilas a la Sucronense
-ALIVM ET PIPERIS-
 
-Para cuatro triclinios-
 
 
¿Qué ingredientes necesito para cocinarlas?


  • 1 kgrm de anguilas (vivas o recién ajusticiadas y troceadas en la pescatería)
  • 50 grms de almendras crudas
  • Aceite de oliva virgen
  • Dos cabezas de ajos
  • Sal
  • Pebrella (en su defecto tomillo)
  • Pimienta y semilla de cilantro molidas
  • Tres o cuatro nabos y chirivías bien hermosos
  • Agua
 
¿Cómo la cocino?


 Para evitar recrear "La Matanza de Texas" en tu cocina es mejor que el personal de la pescatería se encargue de la ejecución sumaria de las anguilas, algo que ha de presenciarse para estar seguro de la frescura del producto. Han de trocearse en porciones de tres o cuatro dedos para echarlas al caldo.

 Teniendo las anguilas listas para cocer, pica el ajo y la almendra muy fino. Pela y trocea el nabo y la chirivía y reserva. Calienta en la olla el aceite y sofríe el ajo con la pimienta y la semilla de cilantro molidas, añadiendo agua hasta media olla y el nabo y la chirivía troceadas antes de que el ajo se dore. Cuando el caldo se aproxima a su punto de ebullición echa las anguilas, añade sal al gusto y deja cocer a fuego vivo al menos 25 minutos. Al final de la cocción espolvorea la almendra picada y la pebrella al gusto.

 Puedes añadir agua si el caldo se espesa demasiado, aunque este es plato que pide pan para mojar, por lo que cuanto más caldoso, más sabroso.


¿Con qué vino las acompaño?


Cualquier tinto con cuerpo de la D.O. Valencia sería un buen compañero de viaje, en especial los procedentes de Els Alforins o aledaños, como el Megala de Enguera, el Aculius de Bocairent o el Daniel Belda de Fontanars del Alforins.
 
FRUI PRANDIVM!
 
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domingo, 29 de septiembre de 2013

Albóndigas capadocias


Albóndigas capadocias 
 
Este guiso está inspirado en la forma de cocinar de los antiguos griegos y romanos, con alguna licencia sobre los modos de mi admirado Apicio, pero sin recurrir a productos ajenos al Mare Internum en época clásica. Podría tener la firma del avezado cocinero de Tiberio...


 
 
 

Albóndigas capadocias
-CAPADDOCES CARNIS CRVSTVLVM-
 
-para cuatro triclinios-
 
 
¿Qué ingredientes necesito para prepararlas?
 

  • 500 grms de carne de ternera picada (o albóndigas preparadas si se dispone de ellas) 
  • Dos cebollas, una blanca y una morada
  • Un puerro grande
  • Tres o cuatro zanahorias, dependiendo su tamaño
  • Una bandeja de champiñones (150 grms aproximadamente)
  • Un puñado de orejones y piñones
  • Aceite de oliva virgen, aceto balsámico y ajo picado
  • Vino de jerez oloroso o PX
  • Salsa de soja (o ketjap indonesio) y salsa de pescado Thai (nuestro sustituto del "garum")
  • Pimienta negra, comino y cardamomo molidos
  • Coriandro picado (fresco mejor)
  • Orégano
  • Laurel (troceado o molido)
  • Trigo tierno (+/- 200 grms)
  • Agua
 
¿Cómo las preparo?


 En caso de no tenerlas ya hechas, amasa la carne picada y mézclala con los piñones y una pizca de comino, cardamomo y orégano formando albóndigas. Si ya las tienes hechas, espolvorea las especias, el orégano y clávales algunos piñones. En un wok con aceite caliente dóralas.

 Antes o durante, corta en finos tacos las cebollas y pica el ajo. En una olla de barro o marmita de hierro forjado sofríe en aceite bien caliente el ajo y la cebolla. Añade el laurel y un poco de pimienta y mueve continuamente para que no se queme hasta que poche. Añade el puerro cortado, las albóndigas una vez doradas, un chorrito de salsa Thai, soja o ketjap, un buen chorro de vino oloroso y aceto balsámico al gusto. Remueve con brío un par de minutos y mézclalo bien. Cuando todo esté mezclado y el condimento haya impregnado carne y verduras, añade medio litro de agua caliente. Con todo ello dentro de la olla y empezando a hervir, echa una pizca de comino, los orejones troceados y la zanahoria lonchada al caldo y deja que se cueza a fuego lento.

 Una hora después, más o menos, añade los champiñones laminados y el coriandro picado. Prueba el caldo: si necesita sal añade al gusto, aunque es preferible echarle más soja cuando estás salteando las albóndigas con la cebolla y el puerro. Deja a fuego lento todo lo que quieras o puedas, mínimo dos horas, máximo que no se te queme, aunque puedes añadir agua en caso de emergencia (este tipo de guisos están mejor calentándolos un poco el día después; yo las cocino por la tarde para comérmelas al mediodía siguiente)

 Para acompañar en el plato, hervir en abundante agua durante diez minutos con un poco de aceite y tomillo 200 grms de trigo. Colar después y repartir como una cama en el plato sobre el que se servirán las albóndigas y la salsa de verduras. Simplemente delicioso e ideal para el frío que llega...

 
¿Con qué vino lo riego?
 

 Puedes acompañarlo con un fragante Nero d'Avola siciliano, un Borsao de la D.O. Campo de Borja o un Baltasar de la D.O. Cariñena.


FRVI PRANDIVM!
 
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domingo, 26 de mayo de 2013

El legado de Roma en Hispania: COMPLVTVM



El Legado de Roma en Hispania:
COMPLVTVM


Entrada al parque arqueológico de Complutum
 Llegando a Alcalá de Henares desde Madrid por la A-2, antes de llegar a la ciudad nos encontramos con el que fue primer asentamiento, COMPLVTVM. Probablemente fundado a poca distancia de un asentamiento anterior, quizá el Ikesankom de algunas monedas, dos oleadas de urbanismo, una hacia el cambio de era en tiempos de Augusto y otra ya entrado el siglo I en tiempos de Claudio, convirtieron el viejo oppidum carpetano en una ciudad importante y relevante en el valle del Henares.


Panel explicativo de la Basílica
 Edificada entre el 50 ó 60 del siglo I d.C., la basílica fue el edificio más monumental de Complutum. Rehabilitada en el siglo III d.C., quizá a causa de las algaradas de los francos que asolaron casi toda la Tarraconense, el edificio estuvo en uso hasta que sus bloques de piedra fueron reutilizados por los árabes para acastillar la nueva Alcalá...




Muro del milagro
 Uno de los muros de este edificio perduró al abandono de la ciudad pues según reza la leyenda, en el llamado Paredón del Milagro fueron martirizados los dos niños cristianos Justo y Pastor durante la gran persecución de Publio Daciano en el 303 d.C., otras víctimas contemporáneas a Eutiquio de Osca (San Vicente Mártir), parte del relato de mi novela Devotio.


Caladarium de las Termas (el praefurnium a la izquierda)
 Detrás de la basílica, en pleno centro de actividad urbana, el Foro, se encontraban las termas. Todavía se puede ver la disposición del hipocausto para el reparto de aire caliente bajo del pavimento. Este conjunto se edificó en el siglo III d.C. cuando las primigenias termas se convirtieron en Curia.

Recreación de un pórtico del Decumano Tercero


 El Conjunto Arqueológico de Complutum merece una visita; lástima que la Casa de los Grifos esté cerrada al público por trabajos de conservación. Es una domus espléndida e inusual en toda Hispania (agua corriente y chimenea), además de atesorar mosaicos y pinturas murales de muy bella factura. Habrá que esperar cinco años para que vuelva a ser visitable.

Aquí os dejo un video muy didáctico de Alcalá TV sobre Complutum:






La casa de Hippolytus, una joya romana en Alcalá de Henares


 
De paseo por
COMPLVTUM

Recreación hipotética de Complutum en el siglo III a.C.

 Situada a las afueras del que fue municipium romano de Complutum (Alcalá de Henares, Madrid), la llamada Casa de Hippolytus es uno de los pocos collegium iuvenum que se conservan en el Occidente romano, es decir, un centro educativo para las clases pudientes que estuvo en uso desde el siglo I d.C hasta bien entrado el III d.C.

 El área más impresionante de este colegio para jóvenes es la zona central, donde se unen el apodyterium y frigidarium de las termas y el patio central en el que sería centro de la actividad docente:


Área central del collegium iuvenum
 La joya de este complejo, pues su nombre actual deriva de él, es el mosaico de la vida marina que hizo un tal Hipólito, un mosaista de origen africano que fue contratado por el mecenas local, Annio, para la decoración de este edificio. Su nombre ha perdurado en las teselas y por ello sabemos que fue él quien elaboró tan precioso mosaico (ANNIORVM HIPPOLYTVS TESSELAVIT)


Este mosaico era muy didáctico para la juventud complutense, pues explica profusamente las especies marinas a jóvenes que vivían a más de diez días del mar y que, muy probablemente, vivirían y morirían sin verlas.

 Un conjunto de jardines con plantas exóticas traidas desde el Oriente del imperio, un aviario con especies raras, las termas y la palestra para llevar a la práctica la máxima de Juvenal de mens sana in corpore sano, la parte sacra dedicada a Diana y las letrinas conforman el resto de la planta principal de este extraordinario centro educativo de la Antigüedad.


 
Para más información sobre la Casa de Hippolytus, http://www.alcalavirtual.es/ y este magnífico video de Alcala TV:
 




viernes, 3 de mayo de 2013

Todos los relatos llevan a Roma

 
 
Suplemento arts del diario EL MUNDO en su edición de la Comunitat Valenciana

Mi sincera gratitud a Bel Carrasco por este artículo tan bonito acompañando a plumas de la calidad literaria y personal como Isabel Barceló y Santiago Posteguillo
 
ROMA VINCIT!

 
 
 
 

miércoles, 7 de noviembre de 2012

Nunca me aprendí la lista de los reyes godos



Así se llama esta obra divulgativa ingeniosa y amena con la que Javier Sanz, amigo, apasionado de la Historia y alma mater del portal www.historiasdelahistoria.com irrumpe en el mercado del ensayo. Muchas anécdotas maravillosas, grandes colaboraciones y mi humilde prólogo comprenden este libro imprescindible para todos aquellos que no nos quedamos en la superficie de las cosas y disdrutamos de los pequeños detalles que han conseguido transformar el mundo desde la antigua Grecia hasta nuestros días.

Esta es la portada del libro, obra del gran ilustrador Xurxo:


Este es el book trailer que ha hecho otro pedazo de artista llamado Chema Barragán:



Os dejo también el link a la página web de Javier para ver todos los detalles de este fascinante proyecto:


¡Suerte, magister!

viernes, 15 de junio de 2012

Archienemigos de Roma: RETÓGENES, el numantino


Archienemigos de Roma:

RETÓGENES, el numantino

Vigésimo octava entrada de esta serie en www.historiasdelahistoria.com


Nuestro archienemigo de hoy no fue un gran caudillo militar, o un héroe admirado y loado, fue un joven guerrero, un elemento más dentro de la feroz resistencia que una sola ciudad opuso a la máquina militar mejor engrasada del mundo antiguo: Numancia. Sirva este artículo como homenaje no solo al joven Retógenes, sino a los dos mil quinientos numantinos que, todos a una como la posterior Fuenteovejuna, no dieron su brazo a torcer ante el invasor romano.
 Entremos en contexto. Numancia. Solo mentar aquella pequeña y terca ciudad de Hispania en el foro de Roma provocaba sarpullido. Los hijos de los grandes hombres, en vez de alistarse para ganar fama y prestigio en su cursus honorum, trataban de eludir sus compromisos militares con tal de no acabar enrolados en el siguiente ejército que partiría hacia la indómita frontera hispana. Durante casi veinte años, las tribus celtíberas y arévacas se mantuvieron en clara hostilidad frente a Roma, desafiándola y ocasionándoles a los cónsules encargados del asunto derrotas y humillaciones como la de G. Hostilio Mancino que, como castigo por haber pactado con el enemigo, acabó desnudo ante los muros de Numancia. Aquel cúmulo de desastres perduró hasta que el Senado se hartó de aquella situación estancada y decidió encargarle al más prestigioso militar del momento, el flamante conquistador de Cartago, que atajase el problema hispano definitivamente.
  En el 134 a.C., Publio Cornelio Escipión Emiliano, nieto adoptivo del Escipión el Africano que tan bien nos ha recreado últimamente Santiago Posteguillo, tomó las riendas del asunto. Una vez ratificado en su cargo, y modificado el calendario para poder acometer el proyecto dentro del año que duraba el mismo, equipó 4.000 voluntarios con su propia pecunia, formando su “cohorte de amigos” con los más afines de ellos. El Senado le negó fondos para tan arriesgado proyecto, pero Escipión, con desprecio según nos dejó Plutarco, les dijo que “le bastaba el suyo y el de sus amigos”. Cuando llegó a Numancia no entró de inmediato en combate con los obstinados numantinos. Tenía mucho trabajo por delante que hacer con sus propios hombres, cuya disciplina brillaba por su ausencia tras años y años de falta de liderazgo. Empezando por expulsar del campamento a las concubinas, rameras, adivinos, buhoneros y demás parásitos del ejército que convivían con los legionarios, les aplicó marchas y maniobras con severidad, devolviéndoles a las legiones su condición de ejército. Uno de los tribunos destinados en Hispania mostró tanta entrega en recuperar la moral de las tropas que Escipión le condecoró. Se llamaba Gayo Mario. Estando en aquellas cuitas, llegó su aliado númida, el rey Yugurta, con 15.000 hombres y 20 elefantes. Aun así, sabía que no era suficiente.

Guerrero numantinos
 Siempre he sostenido que el arma letal del ejército romano no fue el pilo, sino la pala, así como que sus mejores generales fueron verdaderos artistas en el diseño de fortificaciones y asedios, como demostró Escipión en Numancia y replicaría un siglo después César en Alesia. Escipión, contando ya con cerca de 60.000 hombres frente a los 2.500 insurgentes, decidió no probar fortuna en un asalto de incierto resultado y cercar férreamente Numancia y reducirla por hambre y sed. Para ello se valió de una alta empalizada, fosos, un dique en el Duero y siete campamentos fortificados alrededor del collado en el que se levantaba la ciudad, muchos de ellos descubiertos por el hispanista alemán Adolf Schulten durante sus campañas arqueológicas realizadas entre 1905 y 1914.

 Durante el largo sitio de Numancia es cuando el joven arévaco aparece en la Historia. Según nos dejó Apiano, el hambre ya apretaba y, quizá por orden del Consejo, un pequeño grupo de cinco guerreros capitaneado por el tal Retógenes burló el cerco romano valiéndose de unas ingeniosas escalas y buscó entre las ciudades vecinas apoyos para poder mantener las espadas en alto. Apiano habla de que huyeron a caballo, pero dudo que cinco jinetes hubiesen saltado la empalizada romana, y menos que no se los hubiesen comido tras muchos meses de cerco a base de una jugosa dieta de pan de bellotas y cuero hervido.


 Los Consejos de Termes (Montejo de Tiermes) y Uxama (Burgo de Osma) le dieron calabazas y solo la juventud guerrera de Lutia (quizá Luzaga) les acogió como héroes y les prometió ayuda. Uno de los errores más comunes heredados de la educación de otros tiempos, y que sobrevive en algunos esperpentos televisivos ambientados en los nuestros, es pensar en una Iberia unida frente al invasor romano. Esa imagen idealizada del indígena confederado ante la potencia extranjera es completamente falsa. Ninguna ciudad apoyaba a la vecina per se, pues cada etnia o ciudad de la vieja Iberia velaba por sus propios intereses, con o contra Roma. Sirva este macabro ejemplo como prueba de ello: el propio Consejo de los Ancianos de Lutia, temeroso de las represalias del inflexible Escipión en cuanto se supiese la insurrección de los jóvenes, decidió anticiparse a los hechos y avisar a los romanos de las intenciones de sus impetuosos guerreros. La reacción de Escipión fue implacable. Las tropas romanas entraron en Lutia por sorpresa, antes de que la leva se movilizase, capturando a los jóvenes numantinos y sus nuevos aliados lutiakos. El castigo fue tan explícito como ignominioso: 400 jóvenes guerreros perdieron aquel día su mano derecha, inhabilitándolos para levantar su espada contra Roma… y poder morir en un combate honroso. No se sabe si Retógenes fue uno de aquellos 400 mutilados, pero es muy probable de que así fuese. Nada más se supo de él.
El fin de Numancia

 Numancia cayó el 133 a.C. Tras la infructuosa y postrera embajada del consejero Avaros, en la que Escipión no aceptó ningún trato de favor en caso de pactar la rendición, sus indómitos habitantes prefirieron el efecto del tejo, el fuego o el hierro antes de acabar comiéndose unos a otros o cargados de cadenas arrodillados frente a aquel arrogante legado romano. Solo unos pocos desfilaron en el triunfo de Escipión Emiliano por las calles de Roma, desde entonces también llamado Numantino, y el resto fueron vendidos como esclavos. Tras la caída de Numancia, toda la Celtiberia se mantuvo en paz hasta que, setenta años después, un caballero tuerto e idealista incendiase Hispania en su rebelión contra la tiranía de Sila: hablamos de mi querido Quinto Sertorio.
Para ver el artículo original:


viernes, 8 de junio de 2012

Vistas de la Hispania de Sertorio: ALONIS


ALONIS, la misteriosa cuarta ciudad romana de la Contestania


Fundada por colonos massaliotas sobre el siglo V a.C., ALONIS (Ἀλονίς en griego), las primeras menciones a la ciudad datan del siglo I a. C. El geógrafo Artemidoro de Éfeso la describió como «isla y ciudad de Massalia», lo que retrotrae la existencia del establecimiento al siglo V a. C. Estrabón, por su parte, no la cita directamente en su Geografía, pero sí habla de «tres fundaciones massaliotas [de las cuales] [...] la más conocida es Hemeroskopeion» (Geografía, III, 4, 6), por lo que se acepta sin dudas que Alonis y Akra Leuké serían las otras dos. Hemeroskopeion estuvo situada en Dénia, o muy cerca, mientras que Akra Leuké ("el acantilado blanco") podría ser la Leucante ibera.


 Varias localidades se rifaron ser Alonis durante un tiempo. Siguiendo las descripciones de los geógrafos antiguos, Santa Pola, Benidorm o La Vila Joiosa eran las candidatas. Al mentar Claudio Ptolomeo el puerto ilicitano como un emplazamiento diferente, la controversia quedó reducida a dos posibilidades. La aparición de restos asociables al foro romano en el subsuelo de la Iglesia de la Asunción de La Vila reduce a una opción la ubicación de la antigua Allon / Alonis. 


Ya en época romana, se sabe de la existencia de cuatro municipios con administración propia, de los que dependían otras aldeas, postas y poblaciones menores. Estos eran Dianium, Ilici, Lucentum/Leucante y Allon/Alonis. La ubicación de esta última, lejos de la Via Heráclea / Augusta, le confirió una autonomía importante, y más tras la concesión del grado de municipio en el año 74 de nuestra era, siendo Vespasiano emperador en Roma.

 La ciudad romana correspondería aproximadamente a La Vila amurrallada en el siglo XVI, con el curso del río Amadorio como límite Sur, la muralla como Norte y Oeste y el puerto como Este. El único elemento romano visible que nos queda de aquella época es este monumento funerario sito a 3 Km. de la ciudad en dirección a Benidorm, a pocos metros de la playa del Racó del Conill.

la Torre de Sant Josep
 En diferentes campañas arqueológicas se han ido encontrando muchas cosas en el casco antiguo de La Vila, piezas interesantes que no pueden verse en su lugar de origen a causa de las obras de remodelación del Museo Arqueológico de La Vila. Espero que para esto sí que haya fondos. Una carrera menos y ya estária en marcha. Pegas de vivir en la tierra del PANES ET CIRCENSES.



domingo, 25 de marzo de 2012

La Huella de Roma en Hispania: TARRACO


La huella de Roma en Hispania:

TARRACO

 Uno de los monumentos más emblemáticos y espectaculares de la antigua Tarragona es el Anfiteatro:

El anfiteatro
 Este recinto lúdico fue levantado en el siglo II d.C. sobre una antigua área funeraria, siendo reformado durante el siglo siguiente. Así era la ciudad en tiempos de los Antoninos:



 Se sabe que en el año 259, siguiendo las órdenes persecutorias del emperador Valeriano, fueron quemados en sus arenas el obispo de la ciudad, Fructuoso, y sus diáconos Augurio y Elogio.



 Tras la algarada germana del 260, Tarraco quedó muy perjudicada, y con ella sus edificios públicos como el anfiteatro, entrando en decadencia. A los muchos daños que produjo el asalto franco hay que sumar el severo cambio de costumbres que propició la entrada de la Iglesia en el mundo antiguo. En el siglo V, a causa de la prohibición expresa de muchas actividades consideradas paganas, comenzó su abandono, sirviendo sus piedras como cantera para la edificación de una basílica en su arena que conmemorase a los tres mártires tarraconenses inmolados en ella. Aún pueden verse los restos de dicha iglesia donde antes gladiadores luchaban entre el clamor del pueblo...

Cavea del Circo
 No sólo el anfitatro merece visita obligatoria; pues los restos del Circo y el Pretorio componen este fabuloso conjunto arqueológico. El Circo de Tarraco es de tiempos de Domiciano (s. I d.C.) y también fue abandonado en el siglo V a causa de la gran crisis ideológica, política y económica que sacudió el Imperio.

Museo Arqueológico de Tarragona

 Junto al Pretorio, una edificación medieval alzada sobre la muralla romana, está el Museo Nacional Arqueológico de Tarragona (MNAT). Sus salas son evocadoras, y grandes piezas se pueden saborear, pero es una lástima que ninguna publicación se venda allí; hay una coleción envidiable que nadie puede llevarse a casa en papel satinado... y menos ahora en estos abyectos tiempos del recorte discriminado.

 A falta de libros, esta es la website mejorable del museo,http://www.mnat.es/, un edificio de dos plantas que atesora joyas como esta gorgona que sirvió para la confección plástica de mi novela Valentia...


La Gorgona del MNAT
Siempre tengo un guiño para Tarraco en mis novelas:

 [...] El potente sol estival se reflejaba como láminas de pan de oro sobre las mansas aguas de la bahía de Tarraco. Abrazándolas se vislumbraban colinas repletas de feraces y ordenados huertos de oliveras, vides y frutales dispuestos en simetría en los campos colindantes a las fortificaciones imponentes de una ciudad que había sido antaño residencia temporal de personajes tan ilustres como Escipión el Africano o el divino princeps Octavio Augusto. Pero en aquel tiempo, durante los últimos años de gobierno de Diocleciano, el pasado glorioso de la próspera colonia de Tarraco, capital y primera gran ciudad de la República en Hispania, era justo eso, sólo pasado [...] 
DEVOTIO
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lunes, 19 de marzo de 2012

La Huella de Roma en la Comunitat Valenciana, L'Illeta dels Banyets


La huella de Roma en la Comunitat Valenciana

L'Illeta del Banyets (El Campello, Alacant)

 En el término municipal de El Campello, Alacant, se encuentra un fabuloso yacimiento arqueológico que contiene restos urbanísticos desde la Edad del Bronce, templos, tumbas, una cisterna, el trazado de un poblado de época ibérica y, sobre él, una villa romana imperial. Se sabe que el lugar fue habitado hasta época árabe. L'Illeta no fue en aquellos tiempos una isla, como reza su nombre, sino una península pero, por los efectos de la erosión, el itsmo que la unía con tierra firme desapareció durante la Edad Media, dejando este reducto floral y cultural separado de la costa hasta 1944. Es de mentar el jardín endémico que se puede visitar de camino al vivero-piscifactoría: raïm de pastor, lletugueta de saladar, ull de bou, saladella, sosa, fenoll marí entre otras especies autóctonas de los acantilados mediterráneos.


 Del trazado del poblado-factoría ibero quedan bastantes restos dignos de ver: dos templos al estilo Ilici, un almacén, un lagar y varias viviendas. De la villa romana se conservan las termas que se alzaron sobre él coincidiendo con el apogeo comercial del área Alonis / Lucentum tras las guerras civiles. Dos grandes viveros tallados en la roca evidencian la crianza de pescado; la existencia de restos de alfares frente a L'Illeta hace suponer que también se elaboraban otros productos como aceite y vino, y quizá garum.
Panorámica de L'Illeta dels Banyets
Este lugar es uno de los escenarios de mi nueva novela:

 "En menos de una hora llegamos frente a nuestro destino; ante nosotros se extendía una destartalado alfar situado en la entrada de una península elevada y rocosa, de rala vegetación y estrecho acceso, quizá abandonada hasta por las gaviotas. Unas construcciones de adobe tan antiguas como la Idubeda se levantaban en el centro de aquella lengua de piedra que se adentraba en el mar conformando un entramado en cuadrícula de callejuelas estrechas. Las olas batían sus orillas con inusitada violencia, alzando columnas de espuma tan blanca como la nieve y creando grutas por las que las aguas se remansaban. Un par de guerreros vestidos con túnicas blancas, pertrechados con soliferros y caetrae, montaban guardia en la parte más estrecha de la península, el único acceso por tierra a aquella vieja aldea factoría. Tras ellos había un murete de argamasa en cuyo centro destacaban dos esculturas bovinas que habían perdido su forma y su color originales expuestos a la corrosión de los temporales. Allí fue donde nos despedimos sin demasiados remilgos, pues mi camarada de evasión debía volver a Lucentum antes de la puesta de sol"

DEVOTIO, Los enemigos de César 

 Este vivero excavado en la propia roca en el que se criaban pescado se data de finales del siglo I a.C. o principios del siglo I d.C., por lo que es contemporáneo de mis nuevos relatos. Es curioso que en toda Hispania sólo haya viveros de este tipo desde Dianium a Lucentum, y más con la profusión con la que se eleboraba el famoso garum en toda la costa.


La piscifactoría romana
El lagar ibero

 Pese a su sencillez y discreto tamaño, las termas de L'Illeta son idénticas a las de la vecina Lucentum, con su frigidarium (sala fría) con una pequeña bañera, el tepidarium (sala templada) para los masajes y el caldarium (sala caliente) Las dos últimas eran caldeadas con un hipocausto que todavía puede verse.

Hipocaustum

Las termas romanas del siglo I d.C.
Labra del caldarium

L'Illeta dels Banyets es visita obligada para quienes amamos la vieja Hispania y el mar... 

Para más información turística sobre El Campello:


miércoles, 30 de noviembre de 2011

El enigma de "La Legión Perdida"



¿Qué fue de la Legión Perdida? es el nombre del último post con el que he colaborado en www.historiasdelahistoria.com


 A finales de la primavera del 53 a.C., un enorme ejército romano comandado por Marco Licinio Craso, el hombre más rico y arrogante de Roma, triunviro junto a César y Pompeyo y gobernador de Siria en aquel año, se adentró en territorio parto dispuesto a lograr en los confines de Asia el honor y la gloria que no podía comprar con su inmensa fortuna. Fue el 9 de Junio cuando se encontró con el general parto Surena al frente de un contingente de caballería ligera y catafractos (caballería pesada) Aquel enfrentamiento se produjo en la desolada planicie de Carrhae (hoy Harrán, en Turquía), y se saldó con la más ignominiosa derrota de un ejército romano en Oriente. De los cerca de 40.000 efectivos que movilizó Craso, sólo volvieron a Antioquía unos 6.000 hombres al mando del cuestor Cayo Casio Longino (uno de los posteriores asesinos de César). Unos 20.000 legionarios dejaron su sangre y vida en el desierto, así como Craso y su hijo Publio, pero… ¿Qué sucedió con el resto? ¿Por qué hay chinos rubios o pelirrojos, con nariz aguileña o pelo rizado?

Un chino de Zhelaizhai con los ojos claros

Aquí está mi hipótesis; puedes leer el artículo completo en: