Primera mención de la ciudad de VALENTIA (TITO LIVIO)

IVNIVS BRVTVS COS. IN HISPANIA IIS QVI SVB VIRIATHO MILITAVERANT AGROS ET OPPIDVM DEDIT, QVOD VOCATVM EST VALENTIA





La Saga de los Antonio de Valentia

Bienvenid@s a la antigua Hispania romana...

Querid@ amig@, te invito a un viaje muy especial, una ventana que te permitirá ver nuestro pasado y conocer las costumbres y vidas de nuestros ancestros, tan sólo dos mil cien años atrás, cuando esa bella dama llamada València nacía en la isla fluvial del curso bajo del Turivs de la mano de las palas, el sudor y la ilusión de poco más de dos mil veteranos licenciados de las legendarias legiones de Roma.

VALENTIA, DEVOTIO y PRINCEPS contienen entre sus páginas muchos de los momentos más apasionantes y dramáticos que vivió la joven Perla del Turia desde sus primeros años de vida allá por el siglo I a.C. hasta la gran persecución de principios del siglo IV d.C.


En VALENTIA conocerás a dos hombres atrevidos y extraordinarios, Quinto Sertorio y Pompeyo el Grande, ambos decididos a dirimir sus irreconciliables diferencias en tierras valencianas inmersos en la cruenta Guerra Civil que sacudió a la vieja República.

En DEVOTIO podrás leer dos historias paralelas: la primera de ellas la protagoniza un peligroso triángulo formado por Publio Daciano, el gobernador de la Tarraconense, Eutiquio de Osca, un diácono indomable, y Tito Antonio, un magistrado veterano que se ve atrapado en medio de la gran persecución de los cristianos. La segunda historia nos lleva 20 años después de VALENTIA, cuando el único hijo de Cayo Antonio, Lucio, decide lavar el honor familiar yendo a luchar contra un usurpador que pretende dominar la República: Cayo Julio César.


En PRINCEPS Lucio Naso seguirá a uno de los grandes hombres que protagonizaron el fin de la república, Sexto Pompeyo, conociendo en paralelo las carreras desaforadas hacia el poder de Marco Antonio y Gayo Octavio Turino, quien con el tiempo y astucia acabaría siendo conocido como Augusto, el princeps...

Si siempre has querido saber más sobre la Historia antigua de València, si no te has conformado con la poca y dispersa información que hay sobre ella y crees que hay muchas más cosas interesantes y curiosas que saber de nuestros orígenes esperando a ser descubiertas, acertarás leyendo las epopeyas de Cayo Antonio Naso y su hijo Lucio, ciudadanos de VALENTIA.

PLVRIMAM SALVTEM OMNIBVS!


Gabriel Castelló

El Puig (València)

domingo, 29 de enero de 2012

Archienemigos de Roma: SPARTACVS



SPARTACVS, el esclavo rebelde



 Nuestro archienemigo de hoy no fue un caudillo tribal germano ni un reyezuelo helenístico, sino un bárbaro sencillo – un auxiliar convertido en esclavo – cuya denodada lucha por la libertad sobrepasó su tiempo y sirvió de inspiración durante cientos de generaciones hasta convertirse en un icono de la lucha contra la opresión. Primeron vimos como trató el cine la figura de SPARTACVS en www.arquehistoria.com, ahora conoceremos la historia que inspiró la leyenda...


Vigésimo tercera entrega de “Archienemigos de Roma“ en www.historiasdelahistoria.com



 
 Espartaco (Σπάρτακος en griego) nació sobre el 113 a.C. en las tierras de los maedi, una etnia de la antigua Tracia (probablemente en las inmediaciones de la ciudad de Sandanski, en el suroeste de Bulgaria) Plutarco, Floro y Apiano son parcos en detalles sobre su persona antes de su ingreso forzoso en la escuela de gladiadores de G. Cornelio Léntulo Batiato (o Vatia) en Capua. Las tres fuentes coinciden en que fue auxiliar de las legiones, que desertó del ejército romano y que, cuando fue apresado, lo vendieron y acabó en una mina de yeso hasta que el afamado lanista lo adquirió para su negocio gladiatorio. Sólo Plutarco añade que su esposa, una especie de sacerdotisa de los maedi, también fue apresada junto a él; nada más se supo de ella. A pesar de la animadversión que provocó durante muchos años, los tres historiadores lo consideraron como un hombre cultivado y justo en sus juicios y pareceres. Su nombre fue común en las tierras ribereñas del Ponto Euxino (el Mar Negro) y se sabe de algunos reyes y caudillos tracios y cimerios que se llamaron Spardakoros o Spardacus.


Auxiliar tracio
 Tracia era una región casi autónoma, podríamos decir un reino cliente, cuando Espartaco se alistó como auxiliar, pues sólo la franja costera mantenía una ocupación permanente romana. Seguramente no fue el único en enrolarse, pues desde la Tercera Guerra Macedónica hasta la Guerra Civil entre Pompeyo y César (49-45 a.C.) Tracia suministró auxiliares de forma permanente a las legiones. Este detalle debería de quitarnos de la cabeza a un Espartaco pastor nómada o labriego esclavizado, pues más bien sería un profesional del combate disidente de las Águilas de Roma. Se sabe que el rey tracio Rhascuporis le envió tropas a Pompeyo en el 48 a.C., (cuando estaba acampado en Dirraquio, hoy Durazzo, Albania), por lo que no sería muy descabellado conjeturar que en el 74 ó 75 a.C. Espartaco hubiese entrado en una de las levas destinadas a reforzar las legiones gubernamentales inmersas en los conflictos de la República en el Ponto, Asia o Hispania.


 Espartaco entró en la historia cuando en el 73 a.C. encabezó junto a los galos Crixo y Enomao un motín en la escuela de gladiadores del mentado lanista Léntulo Batiato. De los 200 gladiadores allí entrenados, cerca de 70 hombres consiguieron escapar de aquel ludus, apoderarse de un vagón de armamento y material de combate y desarticular una pequeña fuerza enviada desde la vecina Capua para atraparles. Viéndose libres y con más impedimenta y equipo con el que pertrecharse, el pequeño ejército de esclavos saqueó la campiña colindante, refugiándose después en el tupido bosque que por entonces cercaba las laderas del Vesubio.


  La respuesta de Roma desencadenó la Tercera Guerra Servil (73-71 a.C.). La situación resultaba harto embarazosa. En ambos extremos de la República se estaban librando dos largas guerras, una a cargo de L. Licinio Lúculo contra Mitrídates del Ponto en Oriente, mientras que G. Pompeyo trataba de conjurar la revuelta de Quinto Sertorio en Hispania. Este fue uno de los dos factores que se sumaron para garantizar un descalabro: no había legiones en Italia y el asunto de los esclavos no era para nada honorífico ni meritorio, más bien un trabajo sucio; por ello, el pretor G. Claudio Glabro salió al frente de las cohortes urbanas dispuesto a resolver dicho asunto sin despeinarse, subestimando las capacidades de los sublevados. Su ineptitud le llevó a acampar sin fortificarse frente a la guarida de Espartaco y sus hombres en el Vesubio, quienes, en una acción nocturna no carente de audacia, precisión y disciplina, se descolgaron desde su campamento con sogas, sorprendieron y masacraron a las confiadas tropas de Glabro. El pretor consiguió escapar de forma ignominiosa, siendo motivo de escarnio en el Senado su conducta temeraria e imprudente. El pretor P. Varinio, el sustituto de Glabro, cosechó similar resultado con mayores efectivos, saliendo tan escaldado como su antecesor.

 La falta de tropas veteranas en toda Campania propició que durante el invierno del 73/72 a.C. Espartaco pudiese afianzar su posición, saquear más villas, alargar su sombra a las ciudades de Metaponto, Nuceria o Nola, liberar miles de esclavos y formarlos marcialmente (algo que certifica su conocimiento de las tácticas militares de la época), llegando a juntar bajo su mando, o quizá compartiéndolo con su compañero de armas Crixo, cerca de 70.000 personas. El Senado comenzó a preocuparse en serio según los esclavos se hacían con más efectivos, riquezas y territorio, pues el sur de Italia suponía el granero y el parque de latifundios de la aristocracia romana. Así pues, los dos cónsules del 72 a.C., L. Gelio Publícola y G. Cornelio Léntulo Clodiano, movilizaron en primavera dos de las legiones de la frontera norte para erradicar la molesta revuelta servil. A partir de este momento hay contradicciones en los escritos de Apiano y Plutarco, por lo que los hechos bien pudieron ser distintos a como aquí los resumo: La campaña fue agridulce para los rebeldes, pues mientras que la fuerza principal de Espartaco consiguió derrotar a Clodiano en los Apeninos, el pretor de Publícola, Arrio, se enfrentó y derrotó al potente ejército comandado por Crixo en Apulia, batalla en la que el gladiador cayó abatido junto a dos tercios de sus hombres. El tracio consiguió derrotar después a ambos cónsules en el Piceno, y cosechó una nueva victoria frente al G. Casio Longino, gobernador de la Galia Cisalpina, en Mutina (Módena), pero de nuevo fue una victoria casi pírrica que sólo hizo que enardecer a los suyos, envalentonarlos más y volver sus ambiciones hacia un hipotético saqueo de Roma, el destino más anhelado para todos ellos.


 Como antiguo soldado que era, Espartaco bien sabía que era sólo cuestión de tiempo que las legiones les derrotasen, por lo que debía de procurarle a los suyos una salida urgente de territorio romano. Según Salustio, Crixo no pensaba como él; era un hombre impulsivo que se dejaba llevar por sus compañeros galos y germanos más pendencieros, incluso consideraba en serio tomar Roma y saquear Italia hasta que no quedase villa y aldea indemne, y quizá esa divergencia de puntos de vista les separó y condicionó sus destinos.


M. Licinio Craso
 El Senado, horrorizado de ver a Espartaco tan cerca de Roma sin que ninguna fuerza pudiese retenerlo, le encomendó en el 71 a.C. a Marco Licinio Craso, el hombre más rico, insaciable y arrogante de Roma, que se hiciese cargo de las operaciones y liquidase el problema definitivamente. Le fue concedido mando sobre ocho legiones y no fue parco en aplicar severa disciplina a unas tropas atemorizadas y desmoralizadas, llegando a diezmar a una cohorte acusada de cobardía. Tan dura medida consiguió que ya nadie más huyese abandonando armas y equipo a merced del enemigo, como había sucedido justo antes de tomar el mando.

 Como decidiese Aníbal en su momento, Espartaco convenció a los suyos de la imposibilidad de tomar los muros de Roma al asalto, levantaron tiendas y retornaron hacia Campania. Fue por entonces cuando, probablemente, el tracio entró en contacto con los piratas cilicios, con quienes pactó el envío de una flota que les sacase de Italia desde Rhegium (Reggio di Calabria) Los piratas traicionaron a Espartaco, quizá sobornados por Verres, el polémico gobernador de Sicilia. Craso persiguió a los rebeldes hasta tenerlos acorralados cerca de Rhegium y encerrarlos en la península calabresa construyendo un muro de 65 km. Espartaco, sabedor de que Craso no tardaría en recibir refuerzos, intentó pactar con él una salida negociada del conflicto sin ningún éxito. Vista la negativa, consiguió burlar el cerco de Craso valiéndose de una treta aprendida del tuerto cartaginés, lanzando una estampida nocturna de ganado contra una sección del muro mientras él y sus hombres lo rebasaban por el extremo opuesto. Las reses, que portaban antorchas en sus cervices, distrajeron lo suficiente a las tropas de Craso para que Espartaco llegase a Lucania.

 La extraordinaria fuga de Espartaco colmó la paciencia del Senado a la vez que enrojeció la cara de Craso. Lúculo recibió órdenes de desembarcar sus legiones de Asia en Brundisium (Bríndisi) mientras que Pompeyo hacía lo propio con las suyas de Hispania en el Bruttium. La suma de los tres ejércitos suponía un montante de 20 legiones (cerca de 120.000 hombres), muchos de ellas formadas con veteranos curtidos en las guerras contra Mitrídates y Sertorio. Acorralados y acuciados, una nueva disensión se produjo entre los esclavos, esta vez protagonizada por dos de sus líderes, Gaunico y Casto, los cuales escindieron una fuerza de 30.000 hombres que fue derrotada por Craso. Este nuevo contratiempo obligó a Espartaco a marchar hacia el Adriático, pero cuando ya estaba cerca de Brundisium fue avisado de que Lúculo acababa de desembarcar allí, por lo que dio media vuelta en busca de un impaciente Craso que no estaba dispuesto a compartir con el recién llegado Pompeyo la gloria del triunfo.

La batalla del río Sele

 El enfrentamiento final tuvo lugar en el valle del Silario (Sele), en el territorio actual de Senerchia cerca del pueblo de Quaglietta, en el Alto Valle del Sele (región de Lucania) En ese valle se vieron frente a frente los 80.000 esclavos de Espartaco y los 40.000 legionarios de Craso. Cuando ambas formaciones estuvieron dispuestas le llevaron su caballo a Espartaco, y éste, decidido a combatir como uno más, lo mató con su espada, diciendo después: “la victoria me dará bastantes caballos de entre los enemigos, y si soy derrotado, ya no lo necesitaré“.

 Aquella vez la disciplina y la superioridad táctica se impusieron al ímpetu y el ardor de los rebeldes. Cerca de 60.000 hombres cayeron aquella mañana en las riberas del Sele, incluido el propio Espartaco. Los 6.000 hombres que Craso capturó fueron crucificados en la Vía Apia desde Capua a Roma como macabra advertencia a todo esclavo que pensase que podía volver a desafiar el poder de la República. Casi 2.000 hombres consiguieron unirse a los piratas cilicios, mientras que los 5.000 supervivientes que lograron escapar de los gladios de Craso se toparon con los de Pompeyo pocos días después. Craso, después de todos los esfuerzos y disgustos, tuvo que disputarse con el de Piceno el honor de haber erradicado la revuelta, pues fue Pompeyo el primero en llegar a la Urbe y reclamarlo para sí mismo.


Modo de crucifixión romano, distinto al tópico

 Espartaco siempre será fuente de inspiración atemporal para quienes luchan contra la opresión. De todas las obras que conozco, me quedo con la estupenda novela de Howard Fast que le sirvió de motivación a Kirk Douglas para que Stanley Kubrick rodase una obra maestra. Sobre el Spartacus, Blood and Sand que hemos visto en TV, todo parecido con la realidad es pura casualidad.
 
Link original:

jueves, 26 de enero de 2012



Una obra maestra, SPARTACVS, de Stanley Kubrick

Mi último artículo en ARQVEHISTORIA.COM



 Hoy abordaremos una película no exenta de polémica antes y después de su rodaje. Espartaco no habría sido rodada tal y como la conocemos si no se hubiese escrito una novela sobre la que basar el guion:

"Para los que me lean se sientan con fuerzas para afrontar este incierto porvenir nuestro y sean capaces de luchar contra la opresión y la injusticia"

 Con esta rotunda frase comienza el Espartaco de Howard Fast (1914-2003), un novelista norteamericano de origen judío ucraniano que fue vilipendiado, e incluso encarcelado, por su militancia en el Partido Comunista del “país de las libertades”. Fast comenzó a escribir la novela en prisión durante el más severo macartismo y tuvo que crear su propia editorial, Blue Heron Press, con sus ahorros familiares para poder sacar a la calle los primeros seiscientos ejemplares, pues ninguna editorial se atrevía a publicar sus relatos. Pronto fueron cerca de 50.000 copias y hoy Espartaco ha sido traducida a 56 idiomas y tiene el status de ser una de las obras de referencia de la literatura histórica.


 Uno de aquellos ejemplares “proscritos” fue adquirido por un descendiente de emigrantes judíos rusos, Issur Danielovitch, conocido artísticamente como Kirk Douglas, quien quedó maravillado con el mensaje subliminal de la novela y le propuso a la Universal rodar una adaptación de la misma. La productora se lo pensó y repensó, pues era el final de los 50’s y la afiliación política de Fast condicionaba, y mucho, las decisiones de los grandes escenarios de Hollywood. Para más INRI, la adaptación del guion la hizo Dalton Trumbo, otro perseguido por el senador McCarthy. Era éste un novelista y guionista que contaba con el beneplácito de Douglas, quien forzó a la productora para que lo incluyese en los créditos a pesar de estar en la “Lista Negra” del gobierno.


De izquierda a derecha desde arriba, Peter Ustinov (Batiato), Laurence Olivier (Craso), John Gavin (César), Tony Curtis (Antonino), Jean Simmons (Varinia) y Kirk Douglas (Espartaco)


 El proyecto contó con presupuesto y nivel propio de superproducción: Kirk Douglas encarnaría a Espartaco, Laurence Olivier a Marco Licinio Craso y Peter Ustinov a Cornelio Léntulo Batiato en los tres papeles más destacados, contando además con el buen hacer de Tony Curtis, Charles Laughton, Jean Simmons o John Gavin en los secundarios más relevantes. En principio, el también hijo de judíos austriacos Anthony Mann (un especialista en rodar western hasta la fecha) se hizo cargo de la dirección, pero ya entrado el rodaje se produjo una fuerte disensión entre él y Douglas que acabó con la entrega del proyecto a Stanley Kubrick.


 Espartaco fue una experiencia agridulce para Kubrick. El cineasta pretendió eliminar las escenas iniciales que ya había rodado Mann, pero no lo logró, ni eso ni modificar ni una coma el guion, cambiar reparto, etc. Además, su relación con Douglas (con quien mantenía contratos y buenas relaciones previas) se fue deteriorando según avanzaba el rodaje. Ambos se descalificaron mutuamente tiempo después, renegando Kubrick sobre la calidad de la obra (calificándola como fracaso), mientras Douglas decía en público de él que era “a talented shit”. El caso es que el Espartaco de Kubrick cosechó 4 Óscar de la Academia, incluido el de P. Ustinov por su magnífico Batiato como actor secundario (el único que ha ganado un actor bajo la dirección de Kubrick), y supuso su consagración como director.



 Como toda obra de ficción, la novela de Howard Fast y la posterior adaptación de Trumbo no fueron estrictamente fieles a la Historia. Tampoco pudieron hacer más por ser fieles a los hechos. Hay muchas lagunas en los textos de Apiano, Plutarco y Floro sobre este héroe atemporal (y para conocer más en detalle su gesta y el desarrollo de la Tercera Guerra Servil os invito a ver el artículo que sobre el tema que se publicará en unos días en HdH), pero básicamente su argumento trata de cómo el lanista Léntulo Batiato lo compra en unas minas para engrosar su ludus (su escuela de gladiadores) de Capua. Allí Espartaco conoce a una esclava gala, Varinia, de la cual se enamora. Durante un combate a muerte para satisfacer el capricho de M. Licinio Craso y sus amigos, un colega africano de oficio, Draba, entrega su vida por él y semejante sacrificio le mueve a desatar un motín con el que consigue evadirse junto a varios compañeros y refugiarse en las lomas del Vesubio. Tras una serie de victorias tácticas importantes sobre pretores y cónsules, su causa se llena de esclavos fugados y comienzan las disensiones internas con Crixo, otro de los gladiadores fugados. En paralelo, vemos el auge al poder de Craso, sus intrigas y sus pasiones, sólo paliadas en parte por la ácida retórica de Sempronio Graco, personaje no histórico que, valiéndose de Batiato, hace de freno a las ambiciones de Craso. El desenlace final de esta pugna entre la libertad y la opresión de los poderosos se da en la gran batalla entre Craso y Espartaco en el río Sicario, en Apulia (batalla rodada entre Guadalajara y Madrid, contando como extras con la participación del Ejército Español) que supuso el trágico fin de la revuelta. Por cierto, incluyo un corte de la película para que los guionistas de "Hispania, La Leyenda" aprendan cómo se despliega un ejército romano republicano...

Las legiones de M. Licinio Craso en acción...

  Toda gran producción tiene sus curiosidades. Kubrick utilizó 8.500 extras en el rodaje, contratando algunos mancos o enanos para poder realizar valiéndose de prótesis algunas escenas de mutilaciones que fueron cortadas por la censura del momento. La escena más famosa que fue cercenada por los “celosos vigilantes de la moral cristiana” fue una conversación entre Craso (L. Olivier) y Antonino (T. Curtis) en la que, desde la intimidad del baño, Craso le pregunta a su esclavo sobre sus gustos culinarios, usando al analogía entre “comer ostras” y “comer caracoles” en clara referencia a sus apetitos sexuales. Esta escena podemos verla en la versión completa (que cuenta con 37’ más que la original), pero Laurence Olivier ya había muerto cuando se reditó, por lo que tuvo que ser Anthony Hopkins quien imitase su voz.

La controvertida escena en cuestión... ¿Prefieres ostras o caracoles?


 Salvo algunos detalles insignificantes (excepto quizá la muerte de Crixo) y teniendo en cuenta la manera de hacerse las cosas en la época en que se rodó, la puesta en escena es impecable, la interpretación modélica y el guion está a la altura de la empresa, teniendo en las conversaciones entre Graco y Batiato su cénit. A mi modesto parecer, Espartaco es una de las joyas del cine épico. Del buen hacer de Fast, Trumbo, Douglas y Kubrick deberían de aprender algunos guionistas actuales que bajo la holgada etiqueta de “ficción histórica” nos están dando péplum de baja estopa.

Trailer completo original de la pélícula







domingo, 22 de enero de 2012

Archienemigos de Roma: CALGACO




Esta es mi última colaboración en HdH

 www.historiasdelahistoria.com

CALGACO, EL PRIMER "BRAVEHEART"


La batalla del Mons Graupius

Nuestro archienemigo de hoy pudo ser un gran jefe tribal de los pictos o sólo fruto de la inventiva de Publio Cornelio Tácito, historiador, político y yerno de Agrícola, el gobernador de Britania que llevó las legiones hasta los confines de la isla. Poco se sabe de su vida, pero su presunto discurso previo a la batalla del Mons Graupius es todo un alegato de libertad.


El discurso de Calgaco

Para leer el post íntegro:




domingo, 18 de diciembre de 2011

Así fue la presentación de "El Constructor de Pirámides" en el L'Iber


En fecha y marco inmejorable, el pasado Viernes 16 de Diciembre, víspera del día grande de las SATVRNALIA, en el L'Iber, el novelista aragonés Santiago Morata nos presentó su última novela, "El Constructor de Pirámides". El buen aforo acompañó al evento, encontrándose entre el público otros conocidos autores locales como Josep Asensi, Marta Querol y Antonio Garrido.
  
 Le acompañaron a la mesa Josefina Pía, profesora de egipcio jeroglífico en la Escuela de Lengua Egipcia de la Facultad de Teología, y Alejandro Noguera, director de la Fundación Libertas 7 y de L'Iber. Josefína nos introdujo en el fascinante egipto de la III y IV dinastía, mientras que Alejandro nos habló de la autor, de su carrera literaria y del estilo de sus obras.
 Una vez llegado el turno del autor, Santiago Morata nos planteó las incógnitas que subyacen en su novela:

¿Cómo y por qué se construyeron las grandes pirámides?



¿En qué consiste y cómo se generó el proceso de embalsamamiento?


¿Cuál es el origen de la famosa esfinge?


¿Cómo eran los grandes faraones Snefru y Keops?


¿Cómo se desarrollaban las grandes ceremonias?


 Todas estas incógnitas se desgranan en "El Constructor de Pirámides" al detalle y de manera muy sencilla, comprensible y amena, formando la base sobre la que se desarrolla su novela histórica. En ella se cuentan las historias de varios personajes reales y ficticios que interactúan entre sí, durante las vidas legendarias de los faraones Snefru y su célebre hijo Keops 

Book trailer de la novela

 Os dejo una de las primeras críticas que he leído sobre la novela de Santiago Morata. De Ramón Ceresuela me fío, estoy seguro que es una gran obra de entretenimiento sin desdeñar el rigor:

Y esta es la web del autor:




martes, 6 de diciembre de 2011

Archienemigos de Roma: SURENA, el demonio del desierto


ARCHIENEMIGOS DE ROMA

SURENA, EL DEMONIO DEL DESIERTO


Mi último artículo en www.historiasdelahistoria.com



 Se supone que Surena nació sobre el 82 a.C. en el seno de la Casa de Suren, una de las familias aristocráticas más influyentes del antiguo Imperio Parto. Surena es la versión grecolatina del original Sûren, que fue un nombre bastante común en su época y entorno, incluso aún en la actual Armenia, pues en parto significa “el héroe”. Marcelino indicó que, además de un nombre, pudiese ser también un título hereditario: “La más alta dignidad en el Reino, al lado de la Corona, fue la de Surena, o Gran Comandante, y esta posición era hereditaria en una familia en particular”.


Fuese su verdadero nombre o sólo un título honorífico, Surena fue un hombre extraordinario. Así nos lo describió Plutarco en su “Vida de Craso”:


 “Surena fue un hombre muy distinguido. En la riqueza, el nacimiento y en el honor tributado a él, se clasificó junto al rey, en valor y la capacidad fue el parto más importante de su tiempo, y en la estatura y la belleza personal que no tenía igual”

 “…era el más alto y el mejor hombre, pero la delicadeza de sus gestos y afeminamiento de su vestido no prometía la hombría tanto como en realidad tenía, o su cara pintada, y su cabello peinado con raya a la manera de los medos”

Las legiones masacradas por los jinetes partos de Surena en Carrhae




Para saber más sobre Surena y la gran batalla de Carrhae, aquí tenéis el artículo íntegro:

http://historiasdelahistoria.com/2011/12/06/archienemigos-de-roma-surena-el-demonio-de-las-arenas/




miércoles, 30 de noviembre de 2011

El enigma de "La Legión Perdida"



¿Qué fue de la Legión Perdida? es el nombre del último post con el que he colaborado en www.historiasdelahistoria.com


 A finales de la primavera del 53 a.C., un enorme ejército romano comandado por Marco Licinio Craso, el hombre más rico y arrogante de Roma, triunviro junto a César y Pompeyo y gobernador de Siria en aquel año, se adentró en territorio parto dispuesto a lograr en los confines de Asia el honor y la gloria que no podía comprar con su inmensa fortuna. Fue el 9 de Junio cuando se encontró con el general parto Surena al frente de un contingente de caballería ligera y catafractos (caballería pesada) Aquel enfrentamiento se produjo en la desolada planicie de Carrhae (hoy Harrán, en Turquía), y se saldó con la más ignominiosa derrota de un ejército romano en Oriente. De los cerca de 40.000 efectivos que movilizó Craso, sólo volvieron a Antioquía unos 6.000 hombres al mando del cuestor Cayo Casio Longino (uno de los posteriores asesinos de César). Unos 20.000 legionarios dejaron su sangre y vida en el desierto, así como Craso y su hijo Publio, pero… ¿Qué sucedió con el resto? ¿Por qué hay chinos rubios o pelirrojos, con nariz aguileña o pelo rizado?

Un chino de Zhelaizhai con los ojos claros

Aquí está mi hipótesis; puedes leer el artículo completo en:



martes, 29 de noviembre de 2011

Un paseo por las Termas



La rehabilitación de las Termas y el Santuario Oracular de Mura

 Antes de llevar a cabo la presentación de "Los Asesinos del Emperador" en la Biblioteca Municipal L'Almodí de Llíria - preciosa, por cierto -, Amparo Galduf nos tenía preparada una grata sorpresa. Nada más llegar al Plà de L'Arc, allí nos estaba esperando ella junto a Vicent Escribà, el arqueólogo municipal. Vicent, al que desde aquí agradezco encarecidamente su predisposición y pormenorizada explicación, nos contó cómo van a quedar las Termas y el Santuario Oracular de Mura después de la profunda rehabilitación que está realizando el Ayto. de Llíria sobre este espectacular y singular yacimiento.

Vicent, Santiago y un servidor en la puerta de una de las tabernae

Comenzó el recorrido por la calzada de acceso que provenía de la ciudad, no la legendaria Edeta ibera, sino la refundada en el llano quizá tras las guerras sertorianas (hipótesis que contemplo y defiendo en mi novela) y cuyo nombre no se puede aseverar con certeza, aunque yo me decanto por la LAVRO que describió Plutarco en sus "Vidas" de Sertorio y Pompeyo. Esta calzada separaba el viejo Oráculo, famoso y muy probablemente dedicado a alguna deidad nativa anterior a la ocupación romana, del nuevo complejo termal que se levantó en el siglo I d.C., en tiempos del gran Marco Cornelio Nigrino, edetano de nacimiento y descendidente de una familia nativa, hombre influyente que llegó a ser el primer cónsul no itálico y gobernador de Moesia y Siria en tiempos del demente Domiciano. LAVRO/Edeta prosperó en tiempos de los Flavios, visitíendose de mármol, prosperidad truncada con la llegada de la primera oleada germánica en el 260 d.C., engullida por la misma devastación que redujo a cenizas buena parte de las villas rústicas de la antigua Edetania.

Vídeo sobre la Llíria romana (Valencià)

 Un complejo público de cerca de 20.000 metros cuadrados no es un baño común; es uno de los recintos más grandes hallados en toda Hispania. Tras las tabernas de la entrada, se extendía un edificio de planta basilical en el que había diferentes salas para masajes, baños masculinos y femeninos, ejercicios y apuestas. La natatio del frigidarium, la piscina fría, está en tan buen estado de conservación que hasta Vicent y yo nos sentamos como lo hubiesen estado dos edetanos de hace casi dos mil años...

Vicent y yo en la natatio

 La estructura de los baños es tan impresionante como su hipotético alzado. El agua provenía del cercano manantial donde se levantó un templo consagrado a las Ninfas (hoy conocido como Les Fonts de Sant Vicent) Alimentado desde el praefornium, el aire caliente recorría paredes y suelos en el tedipadium (zona templada, donde se aplicaban masajes) y caldarium (zona caliente, baños y sudor) para hacer más reconfortante la estancia.

Sección en rehabilitación del hipocausto

Aquí tenéis el enlace desde Wikipedia sobre este fabuloso yacimiento:



 Después de disfrutar como chiquillos entre tanta piedra vieja, saboreando cada rincón que este extraordinario yacimiento aporta a la imaginación de un novelista, acudimos a la Biblioteca Municipal para llevar a cabo la presentación de la novela de Santiago Posteguillo. El público edetano respondió a la cita, pues la biblioteca estaba llena.

 Amparo Galduf, en nombre del Club de lectura Galeria (nombre muy apropiado, pues es la tribu a la que pertenecía Nigrino), dio paso a Antonio Penadés, compañero de lujo, que explicó al personal la obra y estilo de Santiago con el cariño y maestría a la que nos tiene acostumbrados. Yo me encargué de la inmersión histórica en tiempos de los Flavios, para dejar a Santiago explayarse con su público. "Mulsum" y frutos secos, por cortesía de la biblioteca, sirvieron de ágape final del evento.

Reitero desde aquí mi más sincero agradecimiento a Roberto Enguídanos y Salvador Oliver, regidores del Excl. Ayto. de Llíria, al arqueólogo Vicent Escribà, a José Luís Núñez de Bibliocafé y, por supuesto, a Amparo Galduf, alma mater de este genial evento.

Es digno de elogio ver como un consistorio municipal está dispuesto a invertir en patrimonio, pues el legado de nuestro pasado es meritorio de ser preservado para nuestro futuro; he aquí una muestra (y que aprendan otras localidades cercanas y lejanas en las que las venerables piedras que forjan nuestra Historia están criando hierbajos)

Trailer dels Mausoleus Romans de Llíria



domingo, 27 de noviembre de 2011

José Luís Corral en el L'Iber


LA PRISIONERA DE ROMA



 El pasado Jueves 24 tuvo lugar en el L'Iber la presentación de "La Prisionera de Roma", la última novela de José Luís Corral, maestro del género y prolífico autor de ficción histórica. Para mí no fue ésta una presentación ordinaria, sino extraordinaria; Cómo diría un famoso gañán ¿Por qué?... Porque no se trataba de un autor normal, sino de uno de los autores que han marcado, marcan y marcarán estilo en la ficción histórica española. Catedrático de la Universidad de Zaragoza, José Luís Corral auna el conocimiento del historiador con la imaginación del novelista. El resultado es sencillamente brillante.


Alejandro, José Luís y Antonio

 Dos buenos amigos flanquearon a José Luís Corral, a su derecha Alejandro Noguera, alma mater del L'Iber y encargado de la inmersión histórica en la convulsa frontera oriental del Imperio Romano en la segunda mitad del siglo III. Sobre este periodo tan apasionante ya publiqué un post sobre la reina Zenobia en HdH:


Para quien no conozca la fabulosa Palmira, el punto de partida y llegada de las carvanas que cruzaban Asia, este video le dará una idea del ambiente evocador en el que transcurre esta novela:


 A su izquierda se sentó Antonio Penadés, también novelista, historiador y periodista, quien nos habló de su trayectoria literaria y estilo particular.

 Tras estas dos breves e interesantes aportaciones, entró al trapo el autor de esta estupenda novela. No se dedicó a elogiar su trabajo y las bondades de su libro (como buen erudito y hombre de discurso franco, bien sabe aquello de asnus asinus fricat), sino que nos habló de la responsabilidad del buen escritor de ficción o ensayo histórico de no tergiversar y hacer presentismo siriviendo a ideologías o tendencias actuales que manipulen los hechos pasados, así como la enorme importancia que tiene rescatar el espíritu de una epoca frente a una insulsa lista de nombres y fechas. En mi modesto juicio, coincido plenamente con él: siendo siempre riguroso con los hechos, debe prevalecer la ficción sobre la Historia, y la inmersión histórica costumbrista a una mera relación descriptiva de la acción o la situación.


Como colofón al evento, José Luís Corral dedicó sus novelas a los asistentes. Un grupo de afortunados pudimos compartir un buen rato más con él al calor de la sidra y el cabrales en un restaurante cercano. Hace tiempo pude cumplir el sueño de conocer a Gisbert Haefs, y ahora he conocido a José Luís Corral. Como admirador absoluto de su trabajo, es un honor indescriptible tener las obras que tanto admiro dedicadas por su autor. Recuerdo como tras leer su "Numancia", allá por el 2.003, se desató el germen que me llevó a escribir "Valentia". 

Gracias maestro.




jueves, 24 de noviembre de 2011

Presentación de "Los Asesinos del Emperador" en Llíria

 Este viernes 25 de Noviembre tendré el gran honor y placer de colaborar en la presentación de "Los Asesinos del Emperador" de Santiago Posteguillo en la Biblioteca Municipal L'Almodí de Llíria; mi cometido será introducir a los asistentes en la Edeta romana de tiempos de los Flavios, y más en especial ahondar en la figura de Marco Cornelio Nigrino, nuestro edetano más ilustre, aspirante a la púrpura junto a Trajano.



Poder presentar a Santiago en compañia de buenos amigos como Amparo Galduf o Antonio Penadés es todo un lujo.

¡Edetanos, os esperamos!


Video promocional "Yo soy Edeta"


martes, 22 de noviembre de 2011

Las TERMAS de VALENTIA en 3D


Recreación de las termas republicanas de VALENTIA.


 En esta imagen vemos el conjunto termal a espaldas del foro. Justo en la conjunción entre el Decumano Máximo y el Cardo Máximo (la calle principal que atravesaba la ciudad desde la Porta Sucronensis a la Saguntina), se encontraban las primeras termas que se edificaron en Valentia, y una de las primeras de toda Hispania, pues están fechadas en la segunda mitad del siglo II a.C.


Las termas, los despachos de la administración municipal y el foro, en el que destaca la Basílica (hoy bajo la Catedral)

Centro arqueológico de L'Almoina

 Más de veinte siglos después, aún podemos ver como eran las termas de Valentia; el pavimento se ha reconstruido, respetando el original donde se ha podido, así como la labra (la bañera principal) del caldarium.

Gracias a la recreación por 3D, nos podemos imaginar como fueron...

Os dejo un video muy interesante sobre estos venerables restos:





Archienemigos de Roma: FRIGITERNO, el verdugo de Adrianápolis



ARCHIENEMIGOS DE ROMA:

FRIGITERNO, EL VERDUGO DE ADRIANÁPOLIS

Mi última colaboración en www.historiasdelahistoria.com


Legionarios del Bajo Imperio

No sabemos con exactitud qué año nació Frigiterno, cuyo nombre original en godo, Frithugarnis, significa “Deseando la Paz”. Caudillo de los tervingios, su nombre aparece en la Historia cuando le solicitó al emperador Valente que su pueblo pudiese instalarse en el lado romano del Danubio. La pregunta es obvia, ¿Por qué Frigiterno no se contentó con mantenerse en la Dacia, en manos de los godos desde que se la cediese el emperador Aureliano muchos años antes?

La respuesta la encontraréis en:


jueves, 10 de noviembre de 2011

Valentia, ciudad rebelde a la República



 Así pudo ser la Valentia pro-sertoriana que se toparon las tropas de Pompeyo el Grande en su campaña del 75 a.C.


El asalto tuvo que ser realmente cruento, tanto que el procónsul ordenó ajusticiar en el Foro a los cabecillas rebeldes para disuadir a la población de futuras disidencias...

Aquí tenemos una de las muestras de la dura represión pompeyana.

 Varios esqueletos como éste, y muchas piezas más, siguen esperando metidos en cajas en una nave municipal del Polígono Industrial Vara de Quart a que el Ayuntamiento de Valencia se digne a crear una exposición de material arqueológico de la Valentia romana. Con la fundación de Urdangarín se gastaron 450.000€ en "eventos", así que me gustaría saber qué esperan hacer con tantos miles de piezas criando miseria en un almacén municipal. Qué absurda obstinación en ignorar nuestro importante pasado romano...



Cine de Romanos: La Última Legión


Cine de romanos para ARQVEHISTORIA.COM

LA ÚLTIMA LEGIÓN


 Hoy analizaremos como destrozar una novela discreta en el cine. En el 2002, la Editorial Grijalbo publicó en España la novela del polémico arqueólogo y escritor italiano Valerio Massimo Manfredi, “La Última Legión”. Con un moderado éxito, y dentro aún de la ola de “romanofilia” que produjo Gladiator, el director Doug Lefler fue el elegido por la Universal Pictures para acometer el proyecto de llevar este relato de aventuras pseudohistóricas al cine. Obviamente, al guionista de Lefler le vino grande el proyecto, pues esta novela que arranca en el verano del 476 d.C., el año de la caída oficial del Imperio de Occidente, da para mucho si se bucea hondo en el complejo mundo tardo imperial.
Cartel original
 El guión de la película se pasa por el Arco de Triunfo el argumento de la novela. La historia comienza poco tiempo antes de que Rómulo Augústulo, el último César, sea coronado emperador con sólo 14 años. El padre de Rómulo, Flavio Orestes, tiene ciertos pactos con Odoacro, el caudillo de los hérulos, acuerdos que pretende ignorar una vez ha conseguido encumbrar a su hijo en el poder. Por otro lado, y como precaución ante una posible traición del bárbaro, un tal Aurelio (Colin Firth), un legado recién llegado del limes, queda al cargo de la custodia del emperador. Odoacro, por sorpresa, ataca Roma el día después de la coronación, matando a Orestes y su esposa en su propia villa y apresando al joven César. Cuando el futuro del muchacho parece ir encaminado a la fosa, aparece en escena su anciano mentor, un enigmático personaje que convence con sus trucos al rey bárbaro a conminarlo antes que apresarlo. Así pues, Rómulo y Ambrosino (Ben Kingsley), que así se hace llamar el viejo, acaban recluidos en la isla de Capri. El anciano y el muchacho, deambulando por el viejo palacio de recreo de Tiberio, descubren una gruta secreta en la que se esconde la legendaria espada de Julio César.

El tal Aurelio, ayudado por un puñado de veteranos y una enigmática amazona bizantina, Mira (Aishwarya Rai), rescatan a Rómulo y Ambrosino y huyen a Britania, donde Wulfila (Kevin McKidd), segundo de Odoacro y malo principal de la peli, les sigue hasta el mismísimo Muro de Adriano. Allí tiene lugar la gran batalla entre Aurelio y los restos de la IX Legión contra el caudillo bárbaro que pretende dominar la antigua Britania espoleado por el odio de Wulfila...

 Los romanos ganan, los bárbaros la palman y el muchacho se queda a vivir en Britania, perdiendo con el tiempo su nombre romano para ser conocido por otro nombre indígena, Pendragón, el padre del futuro Arturo; así mismo, el tal mago Ambrosino descubre su verdadero nombre: Merlín.

Trailer de la película

 Partiendo de que este guión está basado en una obra de ficción ambientada en el ocaso de Occidente, y no en una biografía o historia real, hay muchas diferencias entre la película y la novela, pero muchas más si revisamos la historia real.
 La guerrera oriental de muy buen ver, Mira, no aparece en la novela; resulta difícil de digerir una mujer-soldado hindú en la corte de Constantinopla, pero la ficción lo soporta todo. El personaje femenino principal en el libro es una tal Livia, a quien Aurelio salva del asalto de Atila a Aquilea siendo una niña, y se une al grupo de camino a Britania. Dicha compleja huida a través de una Galia dividida, casi un tercio de la novela, ni aparece en la película.
Odoacro amenaza al joven Rómulo Augústulo
  Por otro lado, Flavio Orestes no murió en su casa a manos de los hombres de Odoacro, sino tras la revuelta hérula de Ticino, al igual que el caudillo germano depuso al muchacho en Rávena, y no en Roma. No hay constancia de que el joven Rómulo Augusto (lo de Augústulo es un despectivo posterior) saliese nunca de su confinamiento de Lucullanum (hoy Castell dell’Ovo, Napoli), por lo que la excursión a Britania es parte de la ficción de Manfredi. Su rastro se pierde en el 511. La isla llevaba sin romanos cerca de setenta años, por lo que encontrarnos con legionarios reconvertidos a labriegos es un poco heavy (los más jóvenes tendrían noventa años) Además, la IX legión fue liquidada en tiempos de Trajano (trescientos años antes…Esa es otra peli digna de estudio)

 En resumen, un buen proyecto con un reparto aceptable que no convenció a los que veníamos de la novela, ni enamoró a los que esperaban más espectáculo cinematográfico. Una lástima.